Servicio de Noticias del Portal Misionero


El Papa agradece el impulso misionero en la clausura del Sínodo para África (Italia)
2009-10-26 12:34:19 - Internacional pais - Escrito por miguel_segovia13@hotmail.com

El Papa Benedicto XVI, en la clausura del II Sínodo de los Obispos para África, hizo un llamamiento a la ?reconciliación? en el continente africano y agradeció la labor de la Iglesia católica en África, especialmente el impulso misionero.

En la homilía de clausura el Papa les dijo a los obispos:

He aquí un mensaje de esperanza para África: lo hemos escuchado ahora de la Palabra de Dios. Es el mensaje que el Señor de la historia no se cansa de renovar para la humanidad oprimida y atropellada de toda época y de toda tierra, desde cuando reveló a Moisés su voluntad sobre los israelíes esclavos en Egipto: ?He visto la aflicción de mi pueblo? he oído su grito? conozco sus sufrimientos. He bajado para liberarlos? y para subirlo de esta tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel? (Ex 3, 7 ? 8). ¿Cuál es esta tierra? ¿No es tal vez el Reino de la reconciliación, de la justicia y de la paz, a la que está llamada toda la humanidad? El designio de Dios no cambia. Es el mismo que fue profetizado por Jeremías, en los magníficos oráculos denominados ?Libro de la consolación?, del que hoy se ha extraído la primera lectura. Es un anuncio de esperanza (...)

Queridos hermanos, demos gracias porque este ?misterioso encuentro entre nuestra pobreza y la grandeza? de Dios se ha realizado en la Asamblea sinodal para África que se concluye hoy. Dios ha renovado su llamada: ?¡Ánimo! Levántate?? (Mc 10, 49). Y también la Iglesia que está en África, a través de sus Pastores, venidos de todos los países del continente, desde Madagascar y de las otras islas, ha acogido el mensaje de esperanza y la luz para caminar por la vía que conduce al Reino de Dios. ?Anda, tu fe te ha salvado? (Mc 10, 52). Sí, la fe en Jesucristo ? cuando es bien entendida y practicada ? guía a los hombres y pueblos a la libertad en la verdad, o para usar las tres palabras del tema sinodal, a la reconciliación, a la justicia y a la paz. Bartimeo que, curado, sigue a Jesús por el camino, es imagen de la humanidad que, iluminada por la fe, se pone en camino hacia la tierra prometida. Bartimeo se convierte a su vez en testigo de la luz, contando y demostrando en primera persona que fue curado, renovado, regenerado. Esto es la Iglesia en el mundo: comunidad de personas reconciliadas, agentes de justicia y de paz; ?sal y luz? en medio de la sociedad de los hombres y de las naciones. Por ello el Sínodo ha afirmado con fuerza ? y lo ha manifestado ? que la Iglesia es Familia de Dios, en la cual no pueden subsistir divisiones basadas en las diferencias étnicas, lingüísticas o culturales. Testimonios conmovedores nos han mostrado que, también en los momentos más oscuros de la historia human, el Espíritu Santo obra y transforma los corazones de las víctimas y de los perseguidores para que se reconozcan como hermanos. La Iglesia reconciliada es una potente levadura de reconciliación en cada país y en todo el continente africano. (...)

Queridos amigos, este mensaje de salvación la Iglesia lo transmite conjugando siempre la evangelización y la promoción humana. Tomemos como ejemplo la histórica Encíclica Populorum progressio: lo que el Siervo de Dios Pablo VI elaboró en términos de reflexión, los misioneros lo han realizado y siguen realizándolo en el terreno, promoviendo un desarrollo respetuoso de las culturas locales y del ambiente, según una lógica que ahora, después de 40 años, aparece como la única en grado de hacer salir a los pueblos africanos de la esclavitud del hambre y las enfermedades. Esto significa transmitir el anuncio de esperanza según una ?forma sacerdotal?, es decir, viviendo en primera persona el Evangelio, buscando traducirlo en proyectos y realizaciones coherentes con el principio dinámico fundamental, que es el amor. En estas tres semanas, la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos ha confirmado aquello que mi venerado predecesor, Juan Pablo II, había puesto ya de relieve, y que he querido también yo profundizarlo en la reciente Encíclica Caritas in veritate: que es necesario renovar el modelo de desarrollo global, de modo que sea capaz de ?incluir a todos los pueblos y no solamente a aquellos particularmente dotados? (n.39). Todo lo que la Doctrina Social de la Iglesia siempre ha sostenido a partir de su visión del hombre y de la sociedad, hoy es requerido también de la globalización (cf. ibid.). Ésta ? es necesario recordar ? no va entendida fatalísticamente como si sus dinámicas fueran producto de anónimas fuerzas impersonales e independientes de la voluntad humana. La globalización es una realidad humana y como tal es modificable según uno u otro planteamiento cultural. La Iglesia trabaja con su concepción personalista y comunitaria para orientar el proceso en términos de relacionalidad, de fraternidad y compartir (cf. ibid., nº 42).

?¡Ánimo, levántate!..?. Así hoy el Señor de la vida y de la esperanza se dirige a la Iglesia y a las poblaciones africanas, al terminar estas sesiones de reflexión sinodal. Levántate, Iglesia de África, Familia de Dios, porque te llama el Padre celestial, que tus antepasados invocaron como Creador, antes de conocer su la cercanía misericordiosa, revelada en su Hijo unigénito, Jesucristo,. Emprende el camino de una nueva evangelización con al coraje que proviene del Espíritu Santo. La urgente acción evangelizadora, de la que mucho se ha hablado estos días, comporta también un llamado urgente a la reconciliación, condición indispensable para instaurar en África relaciones de justicia entre los hombres, y para construir una paz equitativa y duradera en el respeto de cada individuo y de cada pueblo; una paz que tiene necesidad y se abre a la aportación de todas las personas de buena voluntad, más allá de las respectivas dependencias religiosas, étnicas, lingúísticas, culturales y sociales. En tal comprometida misión tu, Iglesia peregrina en el África del tercer milenio, no estás sola. Está cercana a ti con la oración y la solidaridad toda la Iglesia católica, y desde el Cielo te acompañan los santos y santas africanos, que, con la vida tal vez entregada en el martirio, han dado testimonio pleno de fidelidad a Cristo.

¡Ánimo! Levántate, Continente africano, tierra que ha acogido al Salvador del mundo cuando de niño tuvo que refugiarse con José y María en Egipto para salvar su vida de la persecusión del rey Herodes. Acoge con renovado entusiasmo el anuncio del Evangelio para que el rostro de Cristo pueda iluminar con su esplendor la multiplicidad de las culturas y lenguajes de todas las poblaciones. Mientras ofrece el pan de la Palabra y de la Eucaristía, la Iglesia se compromete tambien a obrar, con todos los medios disponibles, para que a ningún africano le falte el pan de cada día. Por esto, junto a la obra de la primaria urgencia de la evangelización, los cristianos están activos en la intervención de promoción humana.

Queridos Padres Sinodales, al terminar mis reflexiones, deseo dirigirles mi saludo más cordial, agradeciéndoles por su edificante participación. Regresando a casa, ustedes, Pastores de la Iglesia en África, lleven mi bendición a sus Comunidades. Transmitan a todos el llamado que ha resonado en este Sínodo para la reconciliación, la justicia y la paz. Miestras se cierra la Asamablea sinodal no puedo dejar de renovar mi vivo reconocimiento al secretario general del Sínodo de los Obispos y a todos sus colaboradores. Un agradecido pensamiento expreso a los coros de la comunidad nigeriana de Roma y del Colegio Etíope, que contribuyen con la animación de esta liturgia. En fin, quiero agradecer a cuantos han acompañado los trabajos sinodales con su oración. Que la Virgen María les recompense, y obtenga a la Iglesia en África el crecer en cada parte de aquel gran Continente, difundiendo por todas partes la ?sal? y la ?luz? del Evangelio.



Nuestra Webwww.portalmisionero.com Servicio de Noticias del Portal Misionero