![]() |
2° Encuentro Nacional de Grupos Misioneros |
"Enviados por el Espíritu, testigos de la Esperanza"
Tucumán, 10 al 12 de Octubre de 1998
|
En 1998, ante el eco inesperado que suscitó en los Grupos Misioneros la convocatoria del I Congreso Misionero Nacional en La Pampa, la CEA (Conferencia Episcopal Argentina), decidió invitarlos al 2° Encuentro Nacional en consonancia con el anterior de Posadas y con todo el bagaje de reflexión madurada durante estos años. La convocatoria fue esta vez en la provincia de Tucumán. . Luego de este 2° Encuentro Nacional, comenzaron a tomar forma los Equipos Regionales de Misiones, con lo que la organización misionera en nuestra Iglesia Argentina continúa a paso firme, siguiendo el mandato del Señor de "ser sus testigos hasta los confines de la tierra". |
.
| OBJETIVOS |
El objetivo propuesto para este 2° Encuentro fue: "Profundizar la identidad y consolidar la eclesialidad de los Grupos Misioneros, favoreciendo su integración a la comunidad de origen y de destino".
.
| LEMA |
En sintonía con la Iglesia Universal, que en preparación al Gran Jubileo dedicó ese año al Espíritu Santo, el lema del Encuentro fue "Enviados por el Espíritu, testigos de la Esperanza".
.
| TEMATICA |
La temática del Encuentro fue la identidad de los Grupos Misioneros, que se consiste en:
La siguiente fue la estructura temática que se desarrolló:
1.- DOCILIDAD AL ESPÍRITU SANTO
A -
Protagonista de la misión:
· De Cristo
· De la Iglesia
B - Realizador de la Santidad del misionero.
2.- PERTENENCIA ECLESIAL
- LA COMUNIDAD QUE ENVÍA:A
La acción del misionero es en nombre de la Iglesia.
B - LA COMUNIDAD QUE RECIBE:
· Proceso misionero
· Inculturación: encarnación del Evangelio
C - AD GENTES: CATOLICIDAD
· Anuncio de Cristo a los no creyentes.
· Implantar la Iglesia.
· Promoción del Reino
Consulta aquí el Marco de Referencia temático del 2º Encuentro Nacional de Grupos Misioneros
.
| LOGO |
| Muestra a nuestra patria con los colores de su bandera marcados con trazos irregulares. La ciudad de Tucumán, sede del Encuentro está marcada en el mapa con una llamada de color rojo. En el centro, el Espíritu Santo, en quien somos enviados y quien nos hace testigos de la esperanza. | ![]() |
.
| HIMNO |
Vamos Ya
(Autor: Miguel Angel López Mena, Arquidiócesis de Salta)
El mundo hoy está sediento, necesitado de Dios.
Y ¿cómo podrá encontrarlo si nadie se lo anunció?
Hoy el mundo necesita gente como vos y como yo,
que le hable de Jesucristo y que le muestre su Amor.
.
Porque somos enviados por el Espíritu para ser testigos de la Esperanza,
con Jesús más allá de las fronteras, ¡vamos ya! (2v)
.
Somos el único plan de Dios, su esperanza misionera,
que llevamos el kerygma más allá de las fronteras,
para que el Reino que El nos trajo llegue a cada corazón
y toda la tierra proclame que Jesucristo es el Señor.
.
Al mundo lo forman hombres de los cinco continentes,
distintas razas e idiomas, culturas muy diferentes.
Y el mensaje es uno solo aunque pase el tiempo y la gente,
Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y por siempre.
.
Es tiempo de abrir las manos y de empezar a trabajar,
de hablar, de dar testimonio, de ser libres para amar.
María va con nosotros porque ella fue la primera
en aceptar el mandato de ser madre y misionera.
| ORACION DEL ENCUENTRO |
Señor Jesús,
enviado del Padre para comunicar el Espíritu Santo
que renueva toda la creación.
A lo largo de la historia suscitaste vocaciones
a fin de que tu Buena Noticia
llegue a aquellos que no la conocen.
Hoy, a poco de celebrar
los 500 años de la llegada del Evangelio a nuestra tierra,
sentimos que estamos viviendo
una hora misionera en nuestro continente
y que esta llamada providencial
pesa sobre nosotros.
Por eso, con María te pedimos
que este Primer Encuentro Nacional de Grupos Misioneros
ayude a muchos a responder a esta invitación
disponiéndose a evangelizar
más allá de las propias fronteras.
Amén
| CONCLUSIONES |
LA DOCILIDAD AL ESPIRITU
Al trabajar alrededor de las fichas A y B, nos damos cuenta que la presencia del Espíritu Santo es una constante en nuestra tarea misionera, y que si bien adopta las características propias de cada región, de cada población, de cada grupo y aún, de cada misionero, al escucharnos y al compartir nuestras experiencias, vemos que nuestra actitud respecto al Espíritu Santo genera pensamientos, conductas y vivencias similares, siendo éste un factor más para ver al Espíritu como promotor y sostén de la unidad de la Iglesia.
Las conclusiones de los diferentes grupos, cuya riqueza se realza al ser la síntesis de diferentes experiencias, nos caracterizan como misioneros de la siguiente manera:
COMO COMUNIDADES Y PERSONAS.
Nos inspira, ilumina nuestro entendimiento.
Nos transforma en instrumentos.
Nos libera del egoísmo.
Nos transforma en testigos.
Nos ayuda a "inculturarnos", a entender y respetar: los tiempos y la realidad del otro.
Nos anima y nos da "Esperanza contra toda esperanza".
Nos da confianza en la Providencia.
Nos ayuda a leer "Los signos de los Tiempos", que se manifiestan en lo cotidiano.
Nos inspira en el anuncio y la denuncia.
Nos fortalece en la debilidad, contra las dificultades, injusticias y limitaciones.
Nos transforma en "contemplativos en la acción".
Saca lo mejor que depositó en nosotros.
Nos provoca "Hambre y sed de justicia".
Crea en nuestros corazones la necesidad de entregarnos.
Nos revela su Presencia en las diferentes culturas, razas, religiones, etc.
ASI MISMO COMO IGLESIA
Muestra signos de unidad, cada vez más elocuentes
Descubre nuevos frentes y medios para la evangelización.
Revisa con una mirada crítica su papel en nuestra historia reciente.
Asume actitudes proféticas frente a la realidad social.
Hemos de admitir, sin embargo, lo difícil que resulta para nosotros, para nuestras comunidades, y para la Iglesia, sostener al Evangelio.
Nuestra propia naturaleza, débil por definición, se encuentra sometida a las tensiones entre los valores "del mundo" y los valores evangélicos. Pero he aquí que "es el mismo Espíritu el que acude en nuestra ayuda" (San Pablo), y nos revela las consecuencias y la causa de nuestra indocilidad al Espíritu.
INDOCILIDAD AL ESPIRITU
A NIVEL PERSONAL:
Separación entre fe y vida. (Falta de testimonio)
Desesperanza y pesimismo.
Vergüenza y temor de dar testimonio de fe en público.
Comodidad, manifestada en la excusa de no disponer de tiempo o dinero para realizar nuestra tarea misionera.
Tibieza.
Temor a comprometernos.
Subestimar a los demás. (Los otros grupos no se comparan con nosotros, nosotros sí que trabajamos).
Insensibilidad ante la realidad social.
No pedir apoyo a la comunidad que nos envía.
Soberbia de confiar demasiado en nuestras capacidades.
A NIVEL COMUNITARIO:
Aislarnos del resto de la comunidad eclesial
Creernos mejores que los demás.
No reconocer los diferentes carismas en la Iglesia.
Sentirnos "salvadores" de la comunidad a la cual vamos.
Saber mejor que la gente, cuales son sus necesidades.
Adaptar a la gente a nuestros esquemas de misión.
Desanimo o abandono si las cosas no salen como planeamos. (impaciencia, falta de respeto por los tiempos del otro).
Misiones solo en vacaciones, sin un acompañamiento anual.
Imponer posturas o ideas a los demás, subestimando los dones de los otros.
Todas estas conductas poseen un denominador común, son fruto de la falta de una experiencia de oración vivificante y plenificadora, de una intimidad con el Dador de la vida. Solo la oración –personal y comunitaria- destinada a iluminar y a dar sentido a la vida desde una perspectiva salvífica y misericordiosa, a transformar en certeza la promesa del Evangelio, y, por sobre todas las cosas, a tomar conciencia de que el amor de Dios no depende de nosotros ni de nuestras acciones, sino que es un Don.
.
Es ésta la experiencia que sostiene en la fe a todo cristiano, no sólo al misionero, pero en él debe ser "la leña" que se ha de arrojar al fuego que mantiene viva a la "locomotora", que se mueve siguiendo una vía trazada (el Plan de Salvación), arrastrando vagones de distintas clases, con marchas y contramarchas, con peligro de descarrilamientos, con vagones que se quedan y otros que se suman, hacia una estación en la cual todos podrán viajar en el mismo tipo de vagón. Sin distinciones de precios, de comodidades y por sobre todas las cosas, con lugar para todos.
.
Este vínculo profundo con lo trascendente es lo que nos ayuda a contemplar la historia, desde una perspectiva esperanzada, profundamente conectada con el presente (personal, familiar, comunitaria, eclesial), punto de partida hacia la promesa del Padre, de la cual somos los cristianos –de una manera particular los laicos, al dar testimonio "evangelizando", las estructuras temporales – responsables.
.
La delicadeza de Dios, y su encarnación, se ocupa de proveernos de todos los medios para que este contacto sea cada vez más fecundo. Por eso siempre está con nosotros, en la Eucaristía, además nos da a la comunidad que es la Iglesia porque sabe que solos no podemos hacer nada.
.
SERVICIO EVANGELIZADOR DE NUESTROS GRUPOS
COMPROMISOS ASUMIDOS
Renovación como grupo en el ardor, en los métodos y expresión.
Dar dimensión misionera a las distintas áreas de la pastoral.
Motivación para la colaboración material para la tarea misionera.
Crear conciencia misionera en la Diócesis.
Depertar la infancia misionera y las familias misioneras.
Difusión del la Misión Ad Gentes.
Mayor comunicación con el equipo diocesano.
Los grupos misioneros queremos dar nuestro aporte para la renovación de nuestras comunidades:
Con los lugares de destinos.
Adaptándonos a la realidad a la que somos enviados
Valorando la piedad popular.
Integrándonos más a la comunidad que nos recibe.
Sirviendo con alegría y amor a los que más nos necesitan.
Tomando conciencia de nuestra tarea en las situaciones de frontera y en todos sus aspectos.
Integrándonos más a la comunidad de destino.
Formando a la comunidad para que asuma como propios los proyectos de la misión.
Adaptándonos a la realidad a la que somos enviados.
Valorando la piedad popular.
2. Con los grupos misioneros:
Compartiendo nuevas experiencias apostólicas aprovechando los diversos encuentros misioneros.
Fomentando la Infancia Misionera.
Rezando por los otros grupos misioneros
Compartiendo nuevas experiencia apostólicas aprovechando los diversos encuentro misioneros.
3. Con la comunidad parroquial
Llevando el mensaje a las familias de la comunidad
Participando, insertándonos en nuestras comunidades, en la pastoral de conjunto
Trabajando en la animación misionera.
Llevando el mensaje a las familias de la comunidad.
Reconociendo que todos somos misioneros (catequistas, movimientos, instituciones, etc.)
Rezando para ser comunidad fraterna y misionera.
Facilitando el encuentro de laicos y sacerdotes.
Participando mas activamente en la preparación y vivencia de la liturgia.
Misionando como familia en nuestro ámbito.
4. Con la diócesis:
Ofreciendo el carisma misionero al servicio de la Diócesis.
Integrándonos a la Comisión Misionera Diocesana.
Ofreciendo el carisma misionero al servicio de la diócesis
Integrándonos a la Comisión Misionera Diocesana
5. Dentro del propio grupo:
Misionando en los lugares a donde nos necesitan y no sólo donde nosotros nos gustaría.
Asumiendo el compromiso del propio bautismo.
Siendo más abiertos con los que se incorporan, y dispuestos a motivar a otros para que se integren.
Optamos por los más pobres.
Ayudamos a las ciudades a descubrir la dimensión misionera de la Iglesia.
Ser testimonio viviente y permanente de nuestro ser misionero.
Intentamos crecer en la coherencia.
Renovaremos nuestras comunidades promoviendo la formación y la espiritualidad misionera.
Trabajaremos en la común-unión con otros grupos de la Parroquia.
Superaremos las fronteras personales y Parroquiales.
Seremos dóciles al Espíritu Santo.
Seremos comunidades eucarísticas.
Seremos comunidades fieles al llamado.
Fortaleceremos con la Palabra de Dios, los Sacramentos y la vida de oración.
Apertura a todas las situaciones que se nos presentan, políticos, sociales, pastorales, dando testimonio de lo que predicamos.
Fortaleceremos la Animación y Pastoral Misionera.
Buscaremos y profundizar la identidad del grupo misionero.
Denunciaremos las injusticias.
Viviremos la solidaridad.
Aprender a lograr la Inculturación.
Evangelizando a los ya católicos: Nueva Evangelización.
Creciendo en el testimonio de santidad, fortalecidos en la oración, creciendo en la unidad de la Iglesia para el servicio de la caridad.
Misionando en los lugares a donde nos necesitan y no sólo donde a nosotros nos gustaría
Contribuyendo económicamente a la actividad misionera.
Participando de los Sacramentos
Valorando el aporte de todos para renovarnos viviendo el Evangelio
Asumiendo la radicalidad del propio bautismo
Acogiendo a los que se incorporan, y dispuestos a motivar a otros para que se integren.
.
| PROCLAMAS |
A LOS JÓVENES LES PROCLAMAMOS:
No tengan miedo, porque Dios eligió a una joven para su Plan de Salvación .-
Cristo cuenta con ustedes, para que sean testigos de alegría y esperanza, anunciando con entusiasmo a Cristo vivo, esperanza de los hombres.
Jóvenes anímense a sumarse a esta propuesta misionera.
A NUESTROS HERMANOS MÁS POBRES LES PROCLAMAMOS:
Bienaventurados ustedes, porque son el Pueblo Santo de Dios, El es fiel a Su Palabra y cumple sus promesas; El es el Padre Providente.
Les queremos anunciar a Jesucristo, nuestra esperanza. El se hizo hombre para dignificarnos, y se hizo pobre para estar cerca de los que más lo necesitan .
Jesús los eligió. Ustedes son su Rostro. Construyamos juntos un pueblo más justo y solidario.-
A LOS TRABAJADORES LES PROCLAMAMOS:
¡ No se desanimen ¡ Queremos compartir un mensaje de esperanza. Jesús, que trabajó y sufrió los acompaña, los anima y fortalece en la lucha por sus derechos haciendo fecundas sus entregas.
El trabajo nos dignifica y santifica porque con él estamos llamados a continuar la obra creadora y redentora de Dios.
A LOS CONTRUCTORES DE LA SOCIEDAD LES PROCLAMAMOS:
A los que tienen en sus manos la construcción de la sociedad les proclamamos no teman en ser dóciles al Espíritu de Cristo Resucitado para poder edificar el Reino de Dios en la sociedad, instaurando la cultura de la vida, defendiendo la dignidad de los desposeídos y olvidados, siendo testigos de la esperanza en el mundo de hoy.
A LOS NO CREYENTES LES PROCLAMAMOS:
A ustedes, queridos hermanos, no creyentes les anunciamos lo que hemos visto y oído: a Jesús el Cristo, que murió y resucitó está entre nosotros. El es el que da sentido a la vida, y es Respuesta a todas las preguntas. ¡Anímense¡, ábranle sus corazones.
A LAS FAMILIAS LES PROCLAMAMOS:
Vuelvan a vivir los valores de amor y entrega anunciados por Jesús, presentes en ustedes por la acción de su Espíritu.
Sean testigos de la alegría de la Resurrección para con sus hijos y así transmitirán la Esperanza. Vivan en ella, firmes en esta convicción y con fortaleza afronten las dificultades, divisiones, falta de trabajo, empobrecimiento o discriminaciones.
La Sagrada Familia los acompaña en este peregrinar.
A LOS MISIONEROS DEL MUNDO LES PROCLAMAMOS:
Felices ustedes que tienen el corazón misionero de Cristo. Sean dóciles al Espíritu Santo para que con la generosa entrega de sus vidas, sean profetas, siendo sal y luz para el mundo, y como María testigos de la esperanza.
A LOS QUE NO CONOCEN A DIOS LES PROCLAMAMOS:
Dios no esta lejos de aquellos que lo buscan con sincero corazón.
Miren al hombre, miren la belleza de la creación; todas las cosas nos hablan de Su Amor. Y, sobre todo, miren a Jesús, el Camino para no perderse, la Verdad que nos libera, y la Vida en abundancia. Esta es Su Promesa.